¿Qué es la epilepsia y qué hacer en caso de convulsiones?

En ciertos casos, las convulsiones van acompañadas de la pérdida del conocimiento y control de esfínteres

D. Osorio | El Heraldo de Tabasco

  · jueves 7 de septiembre de 2023

La epilepsia, un trastorno cerebral crónico que afecta a personas de todo el mundo, ha sido objeto de estudio y comprensión en el ámbito médico. Caracterizada por convulsiones de episodios breves con movimientos involuntarios en partes específicas del cuerpo, este fenómeno puede manifestarse como convulsiones parciales o generalizadas. En ciertos casos, las convulsiones van acompañadas de la pérdida del conocimiento y control de esfínteres.

El discernimiento de un ataque de epilepsia puede ser un desafío, ya que sus características varían en función de la zona del cerebro donde se origina el trastorno y cómo se propaga. Los síntomas pueden abarcar desde pérdidas de conocimiento hasta trastornos del movimiento, sentidos, humor y otras funciones cognitivas.

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Es notable que las personas con epilepsia a menudo experimentan el mismo tipo de convulsión en cada episodio, lo que lleva a la clasificación médica de convulsiones focales o generalizadas, según la forma en que inicia la actividad cerebral anormal.

La aparición de la epilepsia puede verse influenciada por factores de riesgo como la edad, el historial familiar, las lesiones cerebrales, enfermedades vasculares, la demencia y convulsiones en la infancia. La causa de la epilepsia puede variar, siendo la epilepsia idiopática (sin causa identificable) el tipo más común, aunque existen formas secundarias o sintomáticas causadas por condiciones como anomalías congénitas, lesiones, tumores y enfermedades degenerativas.

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En términos de tratamiento, la mayoría de los pacientes con un solo tipo de convulsión pueden encontrar un control satisfactorio con fármacos anticonvulsivos. Aunque utilizar múltiples fármacos puede reducir la frecuencia y gravedad de las convulsiones, también puede aumentar la toxicidad.

La electroencefalografía (EEG) desempeña un papel crucial al respaldar el diagnóstico, guiar el pronóstico y determinar el enfoque terapéutico más adecuado. El tratamiento con medicamentos busca prevenir futuros ataques y, por lo general, continúa durante al menos 2 años sin episodios.